Wednesday, October 20, 2010

Chelbin, Tourlentes, LeDray.

Ahora con frío, pero siempre con excusas. Me miro a los ojos pero no de frente. Es la quinta vez que suena el teléfono, voy a colgar. Había quedado con Ian pero hoy no quiero hablar, quiero caminar. Llevo días sin salir, le envío un mensaje?. Tal vez no era hoy. Hay tanto ruido en esta calle, prefiero la 55, menos interesante pero más silenciosa. Por qué los coches tienen que hacer tanto ruido? Por qué los tacones y las suelas macizas? Aun no se si deba mudarme al campo. En dos minutos estaré en el parque. 









Han pasado más de cinco y pude contener las palabras, qué estaba viendo? Ese azul. Es el mismo del coche en la foto de Alice de Michal Chelbin me queda la duda si ella maquilla a sus modelos. Quisiera ver las fotos en las prisiones, no tardarán. Ahora mismo no recuerdo el nombre del artista en el ICA, el de las otras prisiones, quiero volver pronto, pero mañana es la inauguración en MIT, tendré que esperar hasta el próximo jueves. Tal vez salga antes y alcance a llegar. No había visto unas fotografías con esa profundidad, cómo se llama? Buscar, buscar... Stephen Tourlentes! 












El frío en las manos no me deja concentrar, no se si podría con otro café y prefiero evitar la transacción. Ayer hablamos con Ying sobre la risa y el humor en la religión y el arte contemporáneo y pensé en Long Story Short de Charles LeDray, brillante, un cierre perfecto para salir de la empolvada cabeza de LeDray. Ese algo que lo despierta en la mañana, lo posee desde hace años, pero justo antes de dormir, lo deja en libertad.




Am I a tree?

I do have roots
I am slim yet strong
I do love the wind on my leaves 
I stay there
I do not need to speak
I get older looking just the same
I am not a flower
I love to have my feet dirty with soil
Birds like me and I like birds
I have squirrels inside

Thursday, July 8, 2010

Tolerance

Algo, lo que me empujó ayer para despertarme se mueve ahora, llegan imágenes de papeles sobre la pared y frases en letra pegada, los nervios de la cara se encogieron, imagino que son los más pequeños y ahora recuerdo el sistema nervioso de vidrio que estaba en MIT, 
Tavares Strachan.
orthostatic 
tolerance: 
it might not such bad idea 
If I never went home again
La idea de explotar dentro del traje de astronauta yo la había pensado como una muerte cuyo dolor, pensaba, estaría dispuesta a soportar,¿dejarse ir? ¿Será realmente imposible imaginar la muerte? Para Strachan en cambio, la explosión es fragmentada, una acción del tiempo, el cuerpo es frágil, incoloro y líquido como la superficie. La idea es la que se quiebra y el rompimiento se replica. 
Ese silencio del casco del astronauta es el que imagino llevando mientras camino hasta CVS. Desde 20 dólares el silencio. Probaré primero los naranja, pero preferiría los protectores sonoros para aviación.

Monday, March 15, 2010

Nada

Un día que no pasaba nada, el hombre que no hacía nada, nada hizo. Sentado en su acolchonada silla dejaba salir leves sonidos de respiración y saliva que era la única que trataba de moverse sin su aprobación. El hombre que no hacía nada tampoco le perturbaba no hacer, a veces pensaba que era un árbol, colocaba las manos en posición de rama y dejaba caer agua y noche sobre su cabeza. Otros días sin decir que hiciera algo respiraba fuerte para no dejar oxígeno sin usar en la habitación, otros días dejaba de ser el hombre que no hacía nada para ser sólo las moléculas que formaban el hombre que no hacía nada, no hacer nada le llevaba todo el día. Hubo un tiempo en el que el hombre que no hacía nada lo hacía todo, construyó su casa pero siempre había algo más que podía hacerse, trabajó para hacer dinero y siempre parecía que podría conseguir más, había amado y sabía que podía amar más, había atravesado montañas y nadado mares, pero siempre habría más mares y más montañas de los que pudiera recorrer, había hecho de su nombre un gran nombre, pero habría siempre alguien que no lo hubiera escuchado, lo hacía todo, pero nada era suficiente, así que decidió que haría nada y nada hizo.

Tuesday, September 8, 2009

Boston (?) Harvard (!)

Fue cliché, pero llegamos en medio de una fuerte tormenta. Cuatro de la tarde y en los taxis, todos hablan español. El panorama, una gran nube gris y un pequeño Manhattan, cruzamos el río, pasamos por la terraza de un restaurante mexicano y unas calles alrededor encontramos el hotel. No muy impresionante la entrada pero al llegar al 22M la vista de la ciudad era sorprendente, no hermosa, solo sorprendente; nuestro apartamento miraba hacia Chinatown y hacia el sur, fábricas humeantes, avenidas congestionadas, la ciudad en la ventana estaba atrapada por esa luz blanca que trae la lluvia.

Al otro día fuimos hasta Alwife, el final de la línea roja, pues cerca de ella íbamos a vivir. En Alwife no hay nada aparte del hoyo negro de Dunkin Donuts; luego bajamos a Davis Square, fue agradable la sensación de pueblito europeo, un poco viejo y un poco inglés, caminamos alrededor y encontramos una venta de garaje, y es que no hay que ver lo que la gente vende, se pueden encontrar hasta cortaúñas y balas usadas, libros que han vivido detrás de la nevera por unos cuantos lustros e infaltables juguetes sin ojos. Yo que no soy una experta me pregunto a qué parte del consumismo pertenece este género de transacción, es eso básico, avanzado o decadente?

Dos estaciones más adelante nos gustó Harvard, a Camilo “no le molestaría vivir ahí”. Y todos los turistas al salir de la estación nos preguntamos lo mismo: dónde está la Universidad? No hay a primera vista grandes facultades ni impresionantes monumentos, pero todo es Harvard y está inmerso en la ciudad, en esta zona de la ciudad de Cambridge entre Porter Square y Central Square. Las facultades son edificios o casas que se pueden confundir con dormitorios pues muchos comparten el mismo estilo arquitectónico inglés de ladrillo rojo oscuro con marcos geométricos de hormigón blanco o pueden ser simplemente setenteros como el Science Center.

Al día siguiente fuimos al mar, más exactamente al puerto que hay cerca del acuario y más adelante de Quincy Market, no se siente la inmensidad del mar, media vuelta y de regreso al centro de la ciudad, fuimos al Boston Common y recordé que cuando fui a El Retiro en Madrid pensé que era pequeño, sin embargo este tiene canchas de tennis abiertas 24 horas que durante el mes que vivimos cerca no fuimos ni una vez.

Después de haber recorrido treinta apartamentos acompañada por 6 brokers que ganan solo por comisión, Camilo decide ver el primero con un griego llamado Romeo, esa misma mañana habíamos rechazado uno piso cerca de MIT, era cómodo, práctico, moderno y por encima del presupuesto, mientras el de Romeo quedaba en Harvard y tenía la vista más encantadora que había visto en ningún apartamento, árboles frondosos en un patio interior que se ve a través de las 5 ventanas de la casa, ese mismo día lo separamos, vimos dos más en Central Square pero entre el ruido y el desfile de locos de la zona no lo pensamos más, los de Harvard debían ser mejores vecinos.

Llevamos ya 15 días en el apartamento de Harvard y aunque llegué a ser detractora por la distancia que hay hasta la estación del metro, me encanta estar acá. Ahora mismo hay varios sonidos intensos entre obras y los cables de la energía que seguro no van a explotar pero por el sonido, bien que podrían. Sin embargo al fondo se alcanzan a sentir algunos ensayos de la escuela de música que queda literalmente a la vuelta de la esquina y en un par de horas se escuchará lo que Camilo con los ojos cerrados llama "sonidos de la infancia", cientos de grillos y bichos que si no fuera por el angeo ya se hubieran instalado acá.

Tuesday, February 17, 2009

OUT NOW!
Grandes Maquinarias de Arte
Una reflexión sobre la Industria Cultural y la Obra de Arte en la Cultura de Masas

Las imágenes que componen esta exposición, seguramente ya las ha visto, incluso algunos de estos objetos sin duda los puede encontrar en su propia casa. De algunos de los artistas probablemente algo haya escuchado, pero sin lugar a dudas, usted hace parte del tema de sus investigaciones artísticas.


Andy Warhol - Claes Oldenburg – Jeff Koons – Andreas Gursky – Takashi Murakami


* OUT NOW! Es una propuesta de exposición temporal colectiva que reúne la obra de 5 artistas internacionales de los últimos 40 años, quienes han trabajado entorno a la reflexión de la Industria, la Industrialización del Arte y la Cultura de Masas.


Las obras que plantean interrogantes vigentes sobre el arte, el ejercicio artístico, la cultura de masas, el mercado del arte y el impacto que tiene sobre el arte la situación económica que actualmente vivimos en los países capitalistas. Estos interrogantes más que resueltos, se espera que sean cuestionados por los espectadores a través de una serie de citas de los mismos artistas y preguntas que permitan enriquecer las asociaciones libres, al tiempo que ayuden al espectador a descifrar las obras.

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El siguiente es un texto guía, un catálogo de exposición, escrito en cortos capítulos sobre los que le propongo que -al estilo de Rayuela, de julio Cortázar- guardadas las proporciones-, decida usted el orden en el que lo quiera leer.

A lo largo de los siguientes textos encontrará palabras señaladas en azul, todas ellas tienen una relevancia contextual sobre la exposición y son a la vez una invitación a que indague sobre ellas y sea usted quien decida el mapa y el alcance de esta propuesta expositivo-participativa.

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Las siguientes preguntas son cuestionamientos que construyeron el discurso expositivo de OUT NOW!, vuevla sobre ellas las veces que desee a lo largo de su lectura. OUT Now! es una discusión abierta.

Qué venden hoy los Museos?
Quiénes son los consumidores del arte?
Cómo se consume el arte?
Cómo puede ser original una copia?
Son las Obras de Arte objetos cotidianos?
¿Cree que una aspiradora puede ser una obra de arte?
Qué consolida a un artista la obra o el mercado?
Cree que el humor juega un papel legítimo en el arte?
Por qué se han pagado por una sola pintura $80,000,000?
Debe perder valor una Obra de Arte si se vende en un supermercado?


obras.
Andy Warhol. Serie Myths, 1981.
Claes Oldenburg. Free Stamp, 1991. Flying Pins, 2000. Gardenhose, 1983.
Jeff Koons. Ballon Flower (Blue), 1995. Serie The New, 1981.
Andreas Gursky. Paris, Montparnasse, 1993. Chicago, Board of Trade II, 1999. Tokyo Stock Exchange, 1990. 99 cent II Diptychon, 2001.
Takashi Murakami. Reversed Double Helix, 2003- 2005.

OUT NOW!. Yes we can

Yes we can


“Yes we can” El nuevo presidente de los Estados Unidos, el demócrata Barack Obama apoyó su candidatura presidencial en este sencillo pero contundente slogan “Si podemos”. Millones de personas alrededor del mundo, estadounidenses y no estadounidenses lo han repetido como si de un mantra se tratase. No pretendo entrar de ninguna manera en profundidades políticas, pero si me interesa resaltar el sofisticado arte de la publicidad y su poder para cambiar paradigmas.

En Estados Unidos hasta el año 1965, 2 anos después del elocuente discurso en el que Martin Luther King se dirigió a los norteamericanos con la frase “I have a Dream”, la población afroamericana no tenía los mismos derechos civiles que los blancos. El color oscuro de sus pieles se ha relacionado con las connotaciones negativas del color negro, de la ausencia de luz; sin embargo, una frase ambigua, abierta, sonora y fácil de pronunciar para todas las personas de cualquier origen lingüístico como Yes We Can [véase el exitoso caso de las marcas Kodak o Coca-Cola], ha logrado cambiar en tan solo unos meses el prejuicio de negro = malo al negro = bueno, al negro como el nuevo color de la esperanza, de manera que si ahora mismo alguien puede decir con toda propiedad Yes we can, son los publicistas.

El siglo XX ha constituido para la publicidad el periodo de mayor crecimiento y protagonismo social de toda su historia. La evolución de los sistemas de comunicación de la mano de la superproducción tecnológica consecuencia de las guerras, el extraordinario incremento demográfico vivido a lo largo del siglo y la necesidad de los estados de establecer un orden frente a las crecientes masas han permitido que la publicidad haya pasado de ser una herramienta de venta a un sistema complejo de comunicación homogeneizante.

El arte y la publicidad han estado estrechamente relacionados desde sus inicios aunque intrínsecamente cada uno se fundamenta conceptualmente de formas diferentes, la publicidad por un lado procura conducir el pensamiento del público hacia un mismo y determinado fin, mientras que el arte presupone la reflexión y elaboración de criterios de cada espectador. Los códigos propios de cada lenguaje habían convivido paralelamente dentro del mismo objeto, siendo este el medio para ambos fines, han desdibujado sus límites en un proceso crítico y de hibridación propio de las últimas décadas.

En la década de los años 50’s, periodo de bienestar económico para la nación norteamericana, llega desde Inglaterra a Nueva York un movimiento diametralmente opuesto al expresionismo abstracto vigente en la época, el Pop Art, una tendencia artística que emplea los códigos de lenguaje de la cultura popular para la construcción de las obras y sus significados. El Pop Art se nutre del lenguaje de publicidad y de la producción seriada, se convierte en una introspección sobre los cimientos de la cultura norteamericana, una autocrítica, un reflejo, el barroquismo del nuevo teatro televisivo, el consumo de bienes y la creación de nuevas necesidades, el consumo de imágenes y de nuevos mitos. La construcción y develación de una identidad cultural.


“Creo absolutamente en la publicidad y los medios.
Mi arte y mi vida personal se basan en ellos.
Creo que el mundo del arte podría ser una enorme reserva
para todos los involucrados en la publicidad”
Jeff Koons


Algunos artistas del siglo XX cuya obra está estrechamente relacionada con la publicidad: Henri de Tolouse Lautrec – Alfonse Mucha – Diego Rivera – Georges Seurat – Andy Warhol – Jeff Koons – Roy Lichtenstein - David La Cahpelle – Richard Avedon – Robert Mapplethorpe – Takashi Murakami.