Tuesday, February 17, 2009

Barcelona día 2. Calle del Pintor Fortuny

Linda me había dicho que estuviera a las nueve en el Parc Güell, decidí llegar más tarde, tomé varios caminos equivocados y cuando llegué supe que mis pantalones iban a ser un problema, el intenso calor era más acorde con los cactus del parque. El turismo es un nuevo opio, dadle al pueblo tarifas baratas de avión y ya no recordarán ni para qué es un parque, la experiencia ha sido borrada por la fotografía compacta. En el mirador un músico de viento tocaba una de las canciones del Mago de Oz, le doy unas monedas y nos damos las gracias mutuamente. El mosaico es frío pero la gente se sienta poco porque prefiere el mirador. A lo lejos se ve el pepino, hay un edificio igual en Londres pero este es de colores, acá le dicen la polla. Veo la Sagrada Familia y el mar, encuentro caminos entre los árboles y flores entre los cactus, las fotos me quedan bien. 3€ por entrar a la casa de Gaudí, veo las sillas que me gustan, parecen hojas de trébol de madera maciza, pulida y amarillenta, son perfectas para discutir, las dos personas al sentarse mirarán en direcciones diferentes, no las puedo tocar. La casa es fascinante, una sola habitación en la primera planta con una cama de asombrosa austeridad, sin embargo Gaudí era un hombre social, las sillas, los techos y las semi-puertas de vidrio verde hablan entre ellas y con la visita, el labatorio es una pieza de relicario. Al salir quiero llevarme algo conmigo, pero las tiendas son tan anodinas, me llevo aunque solo en foto un carrusel hecho en mosaico, traía un camilito imaginario del tamaño de un minúsculo jinete, es perfecto para los dos. Bajamos buscando el lagarto, pasamos frente al guitarrista pero solo encontramos a wally, perdido entre la multitud. Voy a encontrarme con Iván para almorzar, bajo buscando la estación del metro y nuevamente sin saberlo llego a la casa, es una suerte que me pueda quitar el pantalón. Primero llamo a la puerta del mismo número pero en otro edificio, error de cálculo, al llegar Antonio está arreglando una bicicleta con Alfon quien aunque es español tiene acento argentino pero en realidad vivió en Cuba. Me pongo una falda y me voy. Con Iván hemos decidido vestirnos de guiris y lo hacemos muy bien. Bajamos nuevamente al puerto al lado del monumento de Colón y tomamos algunas fotografías, luego vamos a buscar donde almorzar, llegamos a la catedral gótica a la que no voy a entrar, encontramos un menú que está bien y nuevamente la música en vivo se mezcla lentos parpadeos y me hace sonreír. De verdad que me queda fácil ser feliz. La comida no es muy especial y el pescado no sabe a nada, debe ser porque a Barcelona van muchos británicos y ellos no comen sal. Como no tengo protegidos los hombros, ellos quedarán rojos por el resto del viaje. Había planeado no ir al Marés, supuse que sería como el Lázaro Galdeano y así fue, debí seguir mi instinto, pero me divierte la gente correcta y a veces me dejo arrastrar. Tres horas y media entre vírgenes góticas y cristos dorados, clavos, tijeras, abanicos, estampillas, objetos hechos con pelo, cascanueces y miles de objetos que nos hicieron dudar de la integridad de Marés, un escultor y profesor universitario que por muy hábil que fuera en las subastas, reunió una colección que no es normal. Me encuentro con Mauricio a las 6:40 frente a la catedral, vamos a un bar que no volví a ver pero allí pude satisfacer mi antojo de mojitos mientras conversábamos en el sillón de cuero del fondo que casualmente estaba vacío. Hablamos de todo y de diez años de distancia, de los amigos comunes y personas nuevas, ahora se que en verano siempre hay luz en Noruega, lo había leído pero es mejor cuando alguien lo cuenta. Vamos a su casa y conozco a Mayka, su novia noruega, ella ve un programa de televisión en el que una mujer mayor disfrazada de conejo rosado dice cosas que no la dejan parar de reír, tiene una sonrisa amplia y contagiosa, nos ofrece una sopa y se va a trabajar a Flamingos, donde iremos más tarde pues Mauricio toca esa noche allí. El tiene un piercing en el labio, es difícil dejar de mirarlo, en Barcelona todos llevan piercings aunque los de Mayka no se ven. Yo logro llevar algo de maquillaje y una diadema metálica por la que no pagué. Me siento junto a Mauricio que es un gran conversador, mientras tanto el toca y algo me enseña sobre pinchar, están pasando Vanishing Point. Una soltera británica con un parpadeante anillo de plástico se dirige a Mauricio y le dice que podría follar toda la noche, solo logra robarle un beso en los labios y luego salta al dueño del bar. Mayka se ríe un poco, todos sabemos como son las despedidas de soltera inglesas. Tomo un horses back y pronto me debo ir, el sábado debo comenzar la exposición para la que no estudié y leo lo que no debía. Se que no me lo voy a aprender. Esa noche Isabel duerme con su novio y yo en su habitación.

Barcelona día 3. 4Cats

Fui la primera en llegar, nunca aprendí mis líneas, hubiera fracasado como actriz, aunque intentamos hacer una visita ágil al Museo de Historia de la Ciudad, los lentos recorridos de las pasarelas romanas nos dejaron ver la luz hasta la hora de la comida, Iván y yo íbamos a pasar de comida para tomar mojitos, pero el grupo nos llevó a 4Cats, un restaurante que debió haber sido una cafetería cutre hace ochenta años, pero a la que Picasso solía ir y dibujar sobre las servilletas, siempre pienso en la anécdota del cheque. El estilo es modernista y el menú vale 23€, hay copias de mala calidad de obras de varios artistas de la época. Preferí el fideuá a la paella y disfruté más el brownie que el helado de yogurt. En Plaza Catalunya nos desviamos para comprar una tarjeta de memoria para la cámara en el fnac, camino a Montjuïc Iván me preguntó por el metro de Quito, me sorprende que no sepa de dónde soy y por los nervios también olvidó la capital de Colombia; al unirnos nuevamente al grupo supe que luego de siete meses desconocían mi origen. Venezuela o Uruguay, todos somos unos salvajes. Cuatro horas más pasaron entre el Museo Nacional de Arte de Catalunya y el CaixaForum, iba a quedarme a un evento de moda para encontrarme con Isabel, pero Iván decide por mi que debo darme una ducha y buscar algo más apropiado para la noche. Regreso a la casa de Isabel pero ella se ha ido y al abrir el portón del edificio descubro que he perdido la llave del piso, reviso la entrada, bajo el tapete, junto al ascensor, subo y la chica polaca de la que nunca supe el nombre me abre la puerta y trato de buscar nuevamente con calma, la llave no está, bajo nuevamente y después de siete minutos encuentro la llave en mi bolsillo, nunca he confiado en hello kitty cuya forma era el aro del llavero, debí guardar la llave en un acto reflejo. En mi maleta solo encuentro unas medias de malla negras, las botas altas y una minifalda, me miro varias veces al espejo del corredor, siempre esperé no tener que usar esa combinación, pero es mi mejor opción, así que me quito los pendientes y me voy. Debíamos encontrarnos en la estación de Liceu a las 10, pero ellos tardaron 40 minutos, mi falda, mis mallas y yo, recorrimos la rambla un par de veces escapando del frío la lluvia y la soledad de las luces de neón. Fuimos aun restaurante Indio en Nou de la Rambla donde Mauricio abrirá pronto su nuevo bar, a él le importa un pepino, ese pepino. Con Mauricio nos encontramos en la Plaza Reial a las 11:40, voy con todo el grupo, nuevamente nos dirigimos a Flamingos, hoy Mayka y Sofía, se visten de secretarias del 1,2,3 para atender el bar, creo que Sofía es sueca. Hoy el Dj es el guitarrista de Stab, la banda de rock en la que toca mauro, mientras tanto él y yo continuamos nuestra conversación. En Flamingos también está Magdalena su esposa, una chica sueca con la que se casó después de terminar la relación, un gran encuentro entre inmigración y civilización. Un red bull y un coctail de pepino y jinebra acompañan la noche, los del master lo pasan bien. Iván se va para People un bar cerca de diputación donde casualmente trabaja Alejandro con quien no pudimos vernos. Alejandro es amigo de Adriana, ahora se que baila claqué y cumple años en la misma semana que yo. Iván vuelve hacia las 4 y vamos con Mauricio, Mayka, Sofía y los de la banda al club Fellini. El club era un puticlub en los 70, rojo, negro y con una intensa vibración sexual, Mauricio e Iván hablan mientras yo bailo, evito el contacto visual que a esta hora parece determinante. Iván prefiere otra música. Un hombre baila sobre la barra y me recuerda a los dodó, es el encargado de relaciones del bar y sabe muy bien lo que hace. El pelo rojizo, el bigote oscuro y el pantalón ajustado y caído sobre sus delgadas piernas, bailan con el foco naranja que lo comunica con la lengua de una francesa. Iván decide irse porque debemos madrugar, Mauricio y yo nos quedamos junto a la barra y solo hasta las seis salimos de allí. Frente a la estación, mientras Mauricio saluda a un amigo suyo que dice no saber como se llama, una rubia de vestido violeta besa a Mayka quien sonriente me dice que Magdalena, la esposa de Mauricio es de puta madre.

Barcelona día 4. La Rambla del Raval

Camilo llama a las 9:30 desde el Kremlin de Moscú, hemos decidido estar en los dos lugares al tiempo, así que alcanzo a ver la Plaza Roja y sigo durmiendo, hoy no voy a ir al MACBA pese a la insistencia de Iván. Me despierto en la habitación de Alfon quien ha acordado con Isabel cederme su cama, pues ella y Antonio dormían esa noche en su habitación, abro la puerta sin golpear, Isabel está en toalla y Antonio medio dormido, decidimos irnos de picnic, hay un sitio donde venden pollo asado, y nos vamos con él para el paseo de Sant Joan, Antonio habla de medicina natural y fotografía, mientras Isabel sigue trabajando en su cabeza en un vestido violeta. Nosotros la fotografiamos, lleva unas medias moradas y el cabello recogido. Bajamos por el paseo y aunque también fotografiamos el búho, no vemos la Sagrada Familia. Vamos hasta el parque donde está el Museo de Zoología y salimos por el paseo Colón en busca de un helado, yo pido straciatella, están pasando la final del Roland Garros y va a ganar Nadal, les cuento lo poco que se de tennis pero descubro lo mucho que ahora lo disfruto y nos vamos para la iglesia de Santa María del Mar, yo quiero intentar ir al MACBA, así que vamos entre las calles descubriendo olores a fríjoles, banderas inglesas con imágenes griegas y cruzamos una calle a lo criollo. Llegamos al museo pero ya está cerrado, ahora se que no va a estar cerrado el lunes. Antonio me lleva hasta la Rambla del Raval, allí nos tomamos un té con hoja de menta y nos separamos, él se va a ayudar a Isabel, yo me voy a caminar el Raval. La palabra inmigración es muy amplia y la ciudad es muy diversa entre portal y portal; dos hombres de camisones blancos y un grupo de hombres gays de Europa del este se cruzan en mi primera calle, lo que menos veo son asiáticos. Nuevamente quiero regresar al MACBA, me gusta el sonido de los skaters, el domingo en la tarde se pueden ver más de 40 de todas las edades, el sonido me hace escribir, desconozco esa caligrafía y escucho conversaciones contiguas. Me voy para la Pedrera, el mapa no indica muy bien donde está pero sigo el Passeig de Gracia y consigo llegar a la puerta, cuesta 9€ y no se puede ver gran cosa, ya van a cerrar, los muebles originales se han quemado y prefiero continuar, voy a la Sagrada Familia, entiendo por qué la iglesia está abandonada, alguien robó la magia del lugar. Vuelvo a las ramblas para encontrarme con los del master, nuevamente prefiero cambiar la comida por un coctail, encuentro Patagonia, un bar que en la primera planta tiene una heladería, la decoración es violeta con negro y dorado, es atendido por dos nórdicas y un latinoamericano, Iván dice que es gay, todos son bastante atractivos. Pido un black russian, es vodka con Tía María que es un licor de café, me recomiendan el white porque dicen que el otro es muy fuerte, yo creo que es muy dulce, debían poner más vodka que licor de café que es un aperitivo. Encuentro a los del grupo y volvemos al bar, esta vez pido un margarita. Salimos un poco antes de las doce y ellos quieren recorrer el centro histórico, estamos Raquel, Carmen, Aure, Iván y yo. Frente a la catedral gótica empezamos a hacer fotos eróticas, si es que con nuestra libido de estudiantes de master de museos se les pueden llamar así, continuamos por callejones y llegamos a la Plaza del Rei, todo el camino somos acosados por vendedores de cerveza de 1€, regreso a las 3 en el bus N4, esta noche duermo sola en casa de Isabel.

Barcelona día 5. Las Vegas or Monaco

Lo que más disfruto de la casa de Isabel el la presión del agua en la ducha, salgo antes de las 10 y voy a dejar mi maleta en el taller, es mi último día. Un hombre árbol, un caballero cagante, un depredador, Cristóbal Colón y la muerte, acechan las ramblas, solo le doy dinero al hombre árbol, deben hacer unos 300€ diarios. Quisiera hospedarme una próxima vez en el hotel Camper, llego finalmente al MACBA. Comienza el recorrido por el final y llego a la primera planta por las escaleras de seguridad, un hombre parecido a George Lucas me pregunta si el artista es argentino, ahora se que no lo es. Nomeda & Gediminas Urbonas un colectivo lituano participó con esta obra, Devices for Action, en la última Bienal de Venecia. Varios días después sigo cantando el Karaoke de Abba So I must leave, Ill have to go, To las vegas or monaco, y quiero escuchar paloma blanca, voy a protestar a favor de Lituania. Somos pocas personas dentro del edificio y la goma de mis zapatos despierta a los vigilantes. Es un día de verano. Recojo nuevamente las calles, algunos cafés y como Isabel no contestó el móvil debo volver al taller. El vestido violeta es muy elegante aun en espuma y las mangas la hacen reir. Voy a encontrarme con Mayka y Mauricio para almorzar. Me siento en la Plaza Real sobre una bola de hierro entre una anciana de pañuelo rojo y un hombre con camisa del mismo color, yo estoy de negro. Ellos llegan rodando sobre sus tablas, ambos de gafas oscuras, él trae una camiseta morada, vamos nuevamente en dirección al MACBA y nos detenemos en un restaurante del que no supe el nombre pero las sillas están marcadas con re. El día anterior había estado allí tomando fotos. La mesa está reservada pero nos hacen esperar, los tres pedimos lo mismo. Esa tarde tienen lluvia de ideas sobre Toilet, pienso que es un concepto masculino, hablo de Camilo y Anton Chejov, Mayka se ríe y asienta, hablamos de Fassbinder y su viaje a Cartagena, también de Truman Capote, Philip Seymour Hoffman, de Benicio del Toro y del Che Guevara. Mayka no ha dormido y regresamos al piso, lo reconozco de fuera por la mesa y el mantel de cuadros rojos y blancos en el balcón, el portón permanece abierto y la ventana entreabierta, muu no se puede quedar encerrado, es un gran piso, al menos tres veces más grande que el mío. Mientras reviso mi correo ella descansa sobre el sofá rojo y él repasa una obra sobre la que me enseña reverberación en logic. Hace más de tres años que prefiero el silencio, pero Barcelona es muy acústica, pienso en los skaters. Mauricio y yo tenemos la misma edad, pero cada uno vive en su tiempo, en Barcelona el único tiempo es el presente, solo la Sagrada Familia se salió de su órbita, en Madrid se mira al pasado para encontrar el futuro, pero yo aun no vivo Madrid, en mi puerta están marcadas las dos líneas de la pausa y atravieso la puerta solo lo indispensable, no se qué edad tengo en Barcelona. Salimos para abichuela mágica donde conozco a sus socios, dos ojos oscuros y dos azules, recojo el disco de Stab y debo ir nuevamenteal taller por mi maleta, en el camino entro a una tienda a la que nunca entraría, huele a incienso, pero encuentro la cortina de baño transparente que quiero desde hace meses, también veo un pequeño pato que brilla en la oscuridad lo bautizo barcelona y me lo llevo. No alcanzo a ir a la playa, la aerolínea me cambió el horario del vuelo y debo estar en el aeropuerto a las siete, tardo una hora en llegar, así que me voy para el puerto y le tomo fotos a barcelona, el pato. Me tomo unas cuantas fotos pero salgo muy mal, mi cámara está sucia y yo también. Quiero quitarme el negro de la ropa y el cinturón, antes de entrar al metro pienso que Barcelona se parece a Cartagena, y que yo, aun me parezco a mí. En el avión se escucha música de Mtv y viajo junto a cuatro pilotos de la aerolínea, me quedo pensando cómo se verá en el cielo un ojo de agua.

Monday, February 2, 2009

La Nueva Baronesa

Tuve que entrar en un día muy blanco, había una chica de ojos aguamarina y una brasilera, todos somos siempre uno más. Segunda planta y la misma mujer de la vez pasada que tiene el nombre de una famosa actriz, y al igual que ella le falta una muela y se le nota, parece maja. Las chicas iban a otro departamento, el mío, amplio, frío y habitado de población femenina y flotante, nuevamente mujeres. Cuántas vírgenes he de ver, la de hoy era monumental y ocupaba toda el ala de una iglesia, sin embargo la cabeza era de pequeñas proporciones y no había nada malo en ella, muy flamenca, me encanta Van Eyck y me pregunto si utilizaría la fotografía o el cine de haber nacido en esta época, tal vez el cine.

Los ordenadores no ordenan nada y les fallan muchas cosas, aun les falta creer en la tecnología, sin embargo hay cámaras en todas partes, no puedo dejar de pensar qué imagen le propondré al desconocido vigilante, aunque prefiero cámaras más anónimas, son una tentación. Dos Helenas, una Begoña, una Leticia, una Nuria, un Rufino, que nombres más españoles, no se si escriben Helena con H.

Decenas de pesadas puertas blancas y parciales de escaleras, se que muchas puertas no las podré abrir, hay un par de lugares para el café pero no se ve bueno, igual es lejos, muchas puertas, muchas escaleras, ayer le contaba a Camilo mi sueño de la casa simétrica con muchos arcos y ninguna puerta, mejor el café lo llevo yo. Antes de llegar a la fotocopiadora, inmediatamente al lado de la máquina de café hay un sistema que parece una de las primeras computadoras, una aparato que ocupa toda la pared con tentadores botones rojos, le dije a Nuria que con ellos podíamos hacer volar el edificio, no me creyó.

Monday, November 3, 2008

Realistic

Si por cada día perdido hubiera escrito una página, ya llevaría varios libros sin escribir. Habría escrito uno sobre la pelirroja del segundo piso, la que escribe sus hojas del diario y las tira por la ventana. Para qué las podría querer, unas páginas sobre las que casi no vuelve, cuyas historias ya no le pertenecen y acontecimientos que no pueden dejar de ser pasado. Una vez en la calle a nadie le importan, de vez en cuando las toma un transeúnte, lee, mira en varias direcciones tratando de identificar alguna referencia y luego la olvida, en esta ciudad no hay tiempo más que para uno mismo y lo que le pasa a uno no le pasa a otro, no hay memoria.

La pelirroja del segundo piso como los demás, vive sola, trabaja sola, todos los días come sola, frecuenta algunos sitios, pero no conoce a nadie, nadie conoce a nadie, hay tanto que hacer con los propios pensamientos, que no se pierde tiempo en los de los demás, cuando se juntan dos personas, cosa que pasa siempre a modo temporal, no hablan, se encuentran en un silencio, no hay pasado y no hay futuro, no hay mentiras. Se encuentran, se abrazan, se toman de la mano, comparten un día o dos y no esperan volverse a ver, aunque si lo hacen siempre es un silencio agradable.

La pelirroja escribe cartas, correos, historias, escribe sobre varios temas, ninguno demasiado polémico, aunque cuando lo ha hecho, imprime muchas copias y las envía por correo escogiendo del directorio al azar unas 100 direcciones. Tiene muchos rollos de sellos en casa. Siempre firma la pelirroja, las personas no tienen nombres, se identifican con algún aspecto personal, pero igual nadie se fija, incluso se pueden repetir, pero tampoco importa.

La pelirroja no es feliz ni triste, no se enamora, ha compartido algunos silencios con el de las gafas oscuras, le gusta que nunca se las quita, así puede imaginar hacia donde está mirando y cuando llega a casa lo escribe. Escribir no es su trabajo ni es su hobby, es lo que hace. El de las gafas oscuras cuenta. Cuenta pasos, cuenta escaleras, cuenta números, cuenta pulsaciones cuando experimenta alguna sensación, tiene cajones de números y de cosas para contar, pero no cuenta cuantas veces ha visto a la pelirroja. El de las gafas oscuras vive a dos calles de el de la cámara, él hace fotos, debe tener fotografías de todos en la ciudad, o de casi todos, ha fotografiado cada esquina, cada árbol, nunca le ha puesto un nombre a ninguna fotografía, él no escribe, tampoco sabe cuantas tiene, él no cuenta. Tiene tantas fotos que no le caben en su casa, así que como la pelirroja también las tira por la ventana, y a veces también alguien las recoge y luego las olvida.

No se ven sin embargo fotos ni hojas de diario en las calles, pues está el de la escoba, él barre las calles y las hojas, las fotos, los naipes, las horas, los pasteles, los cuadros, los zapatos, las listas, los sombreros, los dibujos, las pelucas y todas las cosas que ya no caben en las casas, él las barre y las lleva hasta donde vive la que las guarda, ella siempre sabe que hacer con todo y sabe esperar por si alguien algún día quiere venir y encontrar algo.

Wednesday, February 20, 2008

Art Criticism Summer School Saint Martins College, London 2007

White page, what am I going to write about? Face of Fashion Exhibition at National Portrait Gallery, in which I wonder why they bothered so much in moving those huge panels, in such a small room for unnecessary huge pictures trying to make it look cool or who knows what. No, I hated that exhibition and its void expensive look, but I loved the creative composition of space and colours of Bjork’s pictures from Mert Alas and Marcus Piggot. Then I thought of writing about Peter’s Blake retrospective exhibition at Tate Liverpool. I would might like to write about that one, but I still feel that I don’t have enough information and my questions came from the curatorial work, how to curate a life time work and still give more importance to art than to time in such a space? It felt like a Hollywood movie where there is a little bit of everything for everybody. It wouldn’t work either.

So I decided not to write a review, I still don’t know how to write one. I thought that if I committed myself to become an art critic I should start writing my own blog, (and if I have enough visitors on my site and some good reviews about it I would probably give it a go with some editors). That’s why this piece of writing could be one of the first pieces on my still unnamed blog, thinking about art criticism in a summer school.

In the first place, why did I take a course of Art Criticism anyway? Didn’t I quit that idea long ago? I became an artist because I wanted to be an art critic and for that matter I wanted to be in the artist's shoes because I thought I could understand art a bit better, but then I decided to stay in the artist shoes. Now I took this course of art criticism because I need to look at my own work?. Anyway when I first came into the 711 room I wasn’t thinking about the writing job, I was looking for new questions, different kinds of critics, confrontation, different approaches to see art, philosophy and who knows what else. Then I found commercial art, magazines and politics, things that even tough I wasn’t expecting, made me ask some other questions. What would really be the best way to become an art critic? Becoming a writer or a journalist? Have I seen enough art to start thinking as an art critic? Does it depend on it? When does anyone become an art critic? When does he or she actually start publishing? What if a very good critic or somebody with a very accurate critical position doesn’t write that well?

In an interview, Damien Hirst spoke about the way he became successful in the art business, explaining how Jay Jopling introduced him to a different way of understanding money. He explained Hirst that the artwork is worth as much as somebody pays for it; which in the same meaning of value lays Manzoni’s famous work Merda d’artista, he claimed that he came up with this idea after his father kept telling him that his work was shit; and one episode in a gallery when a lady said that any shit that an artist put in the wall would become art when somebody was willing to pay for it.

As Dave Hickey said, and I agree, art and money exist in parallel universes, they never touch, but somehow, some people manage to understand both and make them work together and that is what we call success. Artists and art critics actually have jobs in these coexisting universes, but that is a whole different structure for a developing country as Colombia where the art market is reduced to a few prizes, very few commercial galleries, and a secondary market just doesn’t exist. So art universe is less likely to be touch by money which from another point of view allows the artist and even the art critic become successful in the universe of art.

As a universe, Art has so many different ways of being part of and having a certain understanding of it may allows anyone to go through it in different directions, and that is a response to the lack of hierarchy that this universe has. Anybody can switch positions as many times as he or she wants, needs or has to. Somebody (or may I say Dave Hickey) can be an academic, then become a gallery owner and then write essays in a literature sort of way and be called hippie along the way. Nobody is right or wrong, there are some voices that are stronger, louder and more consistent than others and there are the ones who believe in them. And in the middle of the struggle, every now and then master pieces are born, the rest of the time this universe is an act of faith in potentials. An act of faith living from the concerns, forms, statements and dialogues between what we think art might be and what we do about it from each position we take part of.


And there is a point where I have to ask myself how I fit into all of these. So far, I have been an artist, a copywriter, scriptwriter, lecturer of art history and I am trying to sell my friend’s art work to a small collector, but I have decided again not to become an art critic, at least not in a way I would feel as a journalist or having to quote all critics around publication after publication. I strongly believe in Art Schools as conscience builders, in organized and disorganized debates, in independent publications and in some powerful egos that are not afraid to speak up and say that some art works are just a piece of shit and still, sell them for millions.

In a way to becoming somebody or nobody in the universe of art or in any other, there is one thing I learned sitting at Soho White Cube’s main entrance, and is a quote from somebody I have just forgot his name who said "There is no method, except to be very intelligent".